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Llévame a Malasia: nuestras citas con Ipoh

Porque también para nosotros existió una primera vez en Ipoh en la que no nos pareció una ciudad llamativa, hoy escribimos sobre ella. Conocida por su café en toda Malasia, pero con una arquitectura muy similar a la de otros como George Town, Melaka o Kuala Lumpur, sentenciamos la ciudad con un “no hay mucho que ver por aquí” y nos marchamos sin más.

Hoy sin embargo, y después de caer rendidos a sus pies, queremos haceros partícipes de los días vividos en la relajada Ipoh.

La primera cita con Ipoh

Rezaba un 16 de Junio, cuando finalizando el Ramadán, paseábamos por Ipoh ávidos de conocerla. Lo que la oficina de turismo nos aconsejó no escapaba de las fronteras del llamado Old Town of Ipoh. El Viejo Pueblo en el que se asentaron unos mineros convertidos en nuevos ricos, con sus edificios propios de años lejanos, tiempos de colonia británica.

Una estación de tren que evoca Agra, la torre del reloj, alguna de sus mezquitas e incluso su vieja cafetería nos ponían en situación, pero nos resistíamos a creer que sólo en monumentos residiera la belleza de Ipoh.

Cuando nos llamó la atención una mezquita de formas y colores inusuales. Desde fuera parecía vacía, pero decidimos acercarnos igualmente. No estábamos solos, un gran grupo de personas preparaba con alegría y disposición varias mesas para una gran cena.

Al vernos entrar, enseguida alguien vino a recibirnos. No tan acostumbrados al turismo como otras ciudades de Malasia, les encantó notar que sentíamos curiosidad por su templo. Y no sería para menos.

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La Mezquita Panglima Kinta fue dedicada a la esposa de Panglima. Una extraña mezcla de estilos y materiales despertará tu curiosidad al verla, además de su Madrassa y cementerio, de los que tuvimos la mejor de las explicaciones posibles de la mano de Syafiq.

El grupo, mientras tanto, organizaba la cena diaria a la que fuimos invitados. No sabíamos si debíamos aceptar el ofrecimiento cuando ya estábamos acomodados. El resto de la noche charlamos sobre Malasia, el Islam, los roles de hombre y mujer en su religión y sobre cualquier otro choque cultural del que pudimos divagar horas.

Sin embargo, entendimos el mensaje principal que quisieron hacernos llegar. Tanto si hablamos de religión como si no lo hacemos, para ellos la gente debe mantenerse unida. Ellos cenaban cada día con el resto de vecinos de Ipoh que quisiera unirse. Y es que, no sólo la comunidad de musulmanes cenó allí aquella noche, también algún malayo cristiano, budista o un par de españoles sin religión. A veces creemos más lo que una noticia nos cuenta de un país o religión sin dejarnos ver que, más allá de eso, lo que existen son buenas personas con ganas de compartir y descubrir lo que llega del otro lado del río.

Una segunda oportunidad a Ipoh

Desde ese momento el resto de Ipoh quedó en un segundo plano. Dejamos la ciudad mientras nos decíamos sin demasiada convicción que volveríamos a visitar las famosas cuevas de Perak. Sin embargo, y gracias a una propuesta de Workaway en un hotel, pudimos sacarle más jugo a Ipoh. El señor Liú, Mister Liew, o incluso Álex para el que no supiera pronunciar su nombre oriental, nos abrió las puertas de su casa y la convertimos en nuestra el mes que pasamos allí.

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De nuevo en la ciudad del viejo tío, tendríamos varias semanas para explorar la vida más allá del río Kinta. Concubine Lane, el mercado nocturno y los dulces (¡con café!) de Ipoh pasaron a ser viejos conocidos. Las cuevas, visita que recomendaríamos a más de un turista con el que nos cruzamos. Pero de Ipoh, sin embargo, nos llevaremos en la mochila paseos por tranquilas calles, ensalzamientos a la cultura heredada de la mezcla, sabores distintos (¡Come y prueba todo lo que puedas en Ipoh!) y grandes amistades.

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Recomendaciones útiles de Ipoh

  • Visitas en las afueras

En la región de Perak existen más de 30 cuevas (re)conocidas. Las más habituales son Perak Tong al norte y Sam Poh Tong y Kek Lok Tong al sur. Aunque nosotros nos acercamos a la primera en coche y a las últimas en bicicleta, puedes llegar desde la estación de autobuses Medan Kidd o reservando un viaje en coche a través de las archiconocidas Uber o Grab.

  • Alojamiento

En nuestra primera escapada, dormimos en un dormitorio muy baratito en Little India: Bed & Bike Backpackers Studio. Con desayuno incluido y bicicleta por 5 MYR. Dejamos nuestra opinión en tripadvisor. Además, si te interesa hacer un intercambio tipo workaway en él, puedes preguntar en recepción. 😉

En la segunda, nuestro querido Abby Hotel by the River Town. La habitación privada para nuestro presupuesto diario resulta carilla (90 MYR), pero si no te importa estar en dormitorio, tiene buen precio (25 MYR), desayuno incluido, buenas instalaciones y una terraza que ¡quita el sentío!

¿Tú también has pasado o pasarás por Ipoh? Si es así, alégranos el día comentándonos qué te parece esta ciudad malaya.

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2 comentarios en “Llévame a Malasia: nuestras citas con Ipoh

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