En el viaje, ¿amarras o sueltas vela?

Quizás por lo poco específica de la foto aún no has deducido de qué queremos hablar. ¿Amarrar o soltar vela? Tania, la verdad es que no lo pillo.

Te entiendo, quien me conoce sabe que en persona no soy tan disimulada, si no que soy más de soltar un «¿que si te cagas vivo o te da por estreñirte en los viajes?» ¡Aaaanda ya! Pues a eso me refería con la vela, vaya.

El asunto puede parecer una grosería, pero se convierte en uno de los monotemas entre los viajeros que llevan un tiempo fuera de casa. Si a esto le sumas que soy veterinaria y hablo sin mucho pudor sobre ello, el caso es que en Tailandia toqué el tema incontables veces.

Pero de todas las veces, recuerdo especialmente una conversación con una chica estadounidense que conocimos en Koh Tao. Si tienes en cuenta que con nuestro nivel de inglés no disponemos de muchos eufemismos y en más de una ocasión tuve que hacer uso de sonidos o muecas para expresarme, imagina cuántas veces no puede aparecer entre las más «fáciles» conversaciones con otros hispanoparlantes.

-Conocida: Yo lo que sabía que tenía que traer sí o sí al Sudeste Asiático como botiquín era algo para la diarrea y algo para el estreñimiento. Y mi madre, que es médica, me dijo que no me preocupara por el estreñimiento porque no me ocurriría estando en Asia. ¡Gracias a que no la hice caso y traje medicamentos para ambos casos!

-Yo: Hostias, la verdad es que desde que estoy aquí ni me acordaba de que también se puede amarrar demasiado.

Y es que, ¿quién no ha sufrido durante un viaje una de las dos (diarrea o estreñimiento)? ¿Qué deberíamos hacer si nos sucede?

En caso de diarrea…

En el Sudeste Asiático, se da por hecho que las diarreas se deben a las condiciones higiénicas de la comida (comida callejera, agua no embotellada, etc) y esto no siempre es así. Estas condiciones son muy importantes, pero también lo son el cambio de ambiente, horarios, rutina, el estrés que a veces nos produce el viaje, microorganismos nuevos a los que enfrentarse, comidas exóticas a las que nuestro estómago no está acostumbrado, la cantidad de agua que estés ingiriendo… un poco todo.

Cualquiera de estos factores puede causarnos una leve diarrea, aunque no por eso nos preocupe menos y más aún estando a tantos kilómetros de casa. Es ahí cuando nos dedicamos a una de dos cosas: O buscar información en internet o preguntar a la gente para ver qué hicieron o cómo lo solucionaron ellos.

Y…pobre de ti si pretendes probar tooodas las cosas que se ven por ahí. La lista es larga y justo por eso, me gusta la idea de enumerarte todas las opciones (válidas) oídas y vistas en este viaje.

¡Allá vamos!

  • Beber agua o soluciones: Una de las cosas más importantes a tener en cuenta es la hidratación. Con la diarrea perdemos agua y si no bebemos podemos llegar a deshidratarnos. En el caso de que sea muy fuerte, es incluso recomendable dejar de comer, sin embargo el agua es imprescindible en ese tiempo.
  • Dieta blanda: Seguramente recuerdas alguna vez en la que te pusiste tan malo que el médico/a te dijo que directamente no comieras nada durante un día entero y sólo bebieras, para más tarde comenzar a tomar arroz cocido, pollo a la plancha o alguna sopa. Pues es lo que deberías hacer durante el viaje si ves que la cosa va «demasiado fluida».
  • Frutas: Algunas frutas ayudan a regular el trastorno. Cada una por su especialidad, por ejemplo, es buena idea tomar plátanos, por ser fácilmente digeribles y ricos en potasio. Por ser astringente, la manzana. También es buena idea tomar agua con limón, astringente y «desinfectante».
  • Evitar tomar azúcar o alimentos fritos: Los alimentos ricos en azúcar o los fritos aceleran la digestión, y eso es lo que no queremos, así que evítalos. Son varios días lo que tienes que hacerlo, así que ten fuerza de voluntad y resiste.

Hasta aquí los más naturales, pero a veces la persona prefiere atajar el problema y busca un remedio más práctico. En estos casos, la botica de la abuela suele ser:

  • Carbón activo: Reconozco que desconocía su uso en personas hasta que hablé de ello con otro viajero en Tailandia. De origen vegetal, su característica principal es que absorbe fácilmente lo que te esté provocando el malestar. Es capaz de fijar partículas nocivas, gérmenes, gases, líquidos, toxinas, metales pesados y dejarlo salir. Se pueden comprar en cápsulas y llevar a cualquier viaje «por si las moscas».
  • Té de gengibre: Otra de las nuevas adquisiciones. Éste descubrimiento tuvo lugar estando en Ayutthaya. Allí Jaime pasó más horas de las necesarias consultando a Roca y tuve la genial idea de aprovechar los conocimientos de la mujer que regía el hostal. Reíros de mí, os lo permito, porque al ser de origen chino pensé que podría darme algún consejo de medicina china (¡como si todos los chinos tuvieran que saber medicina!). El caso es que después de varias ideas, dimos con una muy buena: bolsa de agua caliente en la barriga y tomar té de gengibre. El genjibre ayuda en la digestión y disminuye los dolores estomacales. Así que ¡aprovecha este consejo!

  • Píldoras Teck Aun «Chi-Kit»: Procedente de la medicina china, estas pequeñas pastillas son totalmente naturales. Mezcla de hierbas conocida en el Sudeste Asiático, se toman con agua tibia en casos de dolor de estómago y/o diarreas y vómitos menores. También han pasado por nuestros sistemas digestivos 😉
  • Antidiarreicos: Definitivamente los más conocidos y reconocidos, aunque yo los desaconsejo. La loperamida, más conocido como Fortasec, es capaz de cortar cualquier diarrea que se tercie, ya que retiene toda la materia en tus intestinos, dejando así que se absorba más agua por las paredes intestinales. Sin embargo, se desaconseja toma durante más de 2 días, necesitas beber agua constantemente para evitar la deshidratación y no se debe tomar bajo ningún concepto si se cree que la diarrea pueda ser infecciosa.

Resumiendo: si tienes una diarrea muy leve, mantente tranquilo, mejora tu alimentación (nada de grasas, comida integral, lácteos o comidas pesadas) e hidrátate bien. Pero, en caso de ver sangre o fiebre, sentir sospechas de alguna enfermedad más grave, no dudes en ir al médico, que ¡para eso se contratan los seguros!

En caso de estreñimiento…

¿Pero qué pasa si tu caso es el contrario? Parece que esto no ocurre en un viaje largo, siempre comeremos algo que nos dará una «ligera soltura», ¿no? Pero ¿y si sí nos ocurre? Como en el caso de la diarrea, tengo mis propios consejos de menos a más naturales a los que poder acudir mientras viajas.

  • Aceite de oliva en ayunas: Como cualquier otra sustancia oleosa, el aceite funciona bien como lubricante. Si tomas una cucharada con el estómago vacío hará que aquello vaya bajando.
  • Frutas o verduras: Así de fácil. Hay frutas que favorecen el tránsito intestinal. Entre ellas, kiwi, ciruela y naranja son las mejores. Si no puedes encontrarlas, busca alguna alternativa. En el Sudeste asiático por ejemplo, se ven concentrados en pastilla a base de frutas. No es lo mismo, pero valdría para un apaño.
  • Ejercicio o masaje: Tanto hacer algo de ejercicio (caminar o correr) como darte un pequeño masaje en la barriga ayudará a la motilidad. Es decir, hará que la cosa vaya fluyendo como la vida misma.
  • Infusiones: Cada infusión con su modo de acción, muchas son efectivas. Aunque quizás te parezca una tontería, el agua caliente en sí misma ayuda al tránsito. Así que tomar una infusión te hará bien tanto por el agua como por el contenido. Las más fáciles de conseguir son diente de león, manzanilla e hinojo.
  • Fave de fuca: Hecho a base de vegetales, se recomienda tomar un máximo de 6 días. No te lo tomes como si fuera una chuchería, mucha cantidad o durante mucho tiempo, ya que aunque sea natural, sirve para estreñimientos ocasionales y tiene efectos adversos. Y si no ¡que me lo dijeran a mí hace unos años en Cádiz!
  • Supositorios anales: El bicodilo, más conocido bajo la marca Dulcolax, es fácil de encontrar en cualquier parte. Rápido y efectivo (10 minutos después), es mejor que no salgas de casa después de la administración. Sin embargo, al igual que con los antidiarreicos, yo no recomendaría que se tome salvo en casos muy especiales y habiendo valorado porqué se está teniendo un estreñimiento tan fuerte. Afloja la vela demasiado rápido y ¡eso tampoco es bueno!

Y esto es todo. Existen muchos remedios caseros, sin embargo si no estáis seguros de la causa no tomes cualquier cosa. Cada persona es distinta y su caso tener una solución particular. Esto son sólo unas líneas generales que pueden ayudarte en caso de necesidad repentina.

Pero si te sientes mal, no pierdas tiempo y acude al médico.

Y ahora contadnos, ¿vosotros tenéis algún otro truco de abuela para acabar con estos problemillas? Nos encantará que nos escribáis con ellos, nunca se sabe dónde nos espera la próxima vela.

4 comentarios en “En el viaje, ¿amarras o sueltas vela?

  • Fantástico recopilatorio de consejos imprescindibles para cualquier viaje largo, sobre todo a Asia. Y es que en algún momento todos vamos a caer, así que mejor estar preparado.
    No conocía todos los remedios que enumeráis, así que os doy las gracias por esta valiosa lección.

    ¡Ánimo, espero que no tengáis que volver a pasar por ello!
    Un abrazo,
    Luis

    • ¡Buah! Hemos caído y muchas veces, pero como algo pasajero. Lo bueno es que al ser parte del viaje, lo hablas con unos y otros con total naturalidad, como a mí me gusta, y vas aprendiendo qué cosillas se pueden comprar con facilidad…
      ¡Ve apuntando para Myanmar, Luis! 😉
      Un abrazote.

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